jueves, 22 de septiembre de 2011

Una noche de: Insomnio...

Son las dos de la mañana y no puedo conciliar el sueño reparador que me ha de mantener alerta el día de mañana, bueno en un par de horas. Mi mente es una maraña de abundantes recuerdos, en ella se entrelazan los buenos y malos momentos que he vivido, lo malo es que lo hace de una manera disparatada, revuelve recuerdos de la infancia con los recuerdos de la adolescencia y viceversa. En fin así fue diseñada esta memoria atípica, que aunque me he esforzado en poner en orden, cada día siento que va adquiriendo personalidad propia.
Recuerdo aquella vez en la secundaria en que me ofrecí para ayudar a un compañero a estudiar y pasar sus exámenes, pues el camarada era del todo distraído, sin embargo por más empeño para ayudarle que yo ponía, el por el contrario parecía que no le importaba, en fin no sé por qué lo recuerdo. Viene a mi mente el recuerdo de la niña más hermosa que conocí en la primaria, Cristina, de la que por cierto nunca me despedí cuando se mudó de domicilio y ni siquiera supe a donde se iba a vivir. En fin me pregunto ¿Qué fue de ella? ¿Se acordara de mí? Que rayos…
Ahora un recuerdo triste, estoy en el panteón despidiéndome de mi amiga Tete, esta todo el grupo reunido y en la despedida llevo una rosa blanca, antes de sepultarla, todos entonamos la canción de amor eterno. Dejo caer la rosa sobre su ataúd y el recuerdo se va diluyendo lentamente…
Otro recuerdo asalta mi sonámbula memoria, ahora estoy de nuevo en la secundaria, estoy con mi padre y mi madre, a él lo veo sonriendo como pocas veces lo vi, (vaya este recuerdo no sé por qué no lo tenía tan presente), estamos en el palenque de la expo feria, las imágenes pasan rápidamente, entonamos la canción de ya lo pasado pasado, culmina la clausura, salimos hacia el exterior, es hora de las fotos, Mireya me llama, nos dice que el grupo se reúne para las fotos, yo tan solo digo: iré en un momento. Veo mi reloj y digo a mi familia, vámonos no quiero fotos, de pronto una imagen, un rostro, es ella, pocas veces la recuerdo así, es Verónica, mi amiga y mi némesis, me saluda y me da un beso en la mejilla. Otra vez el recuerdo se pierde entre penumbras.
Ahora estoy pintando una cerca, ¡he un momento!, esto no es un recuerdo, esto es una memoria extraída de un libro, el libro que más veces leí de niño: las aventuras de Tom Sawyer. Al parecer mi mente trata de descansar y me produce un intervalo de sueño apócrifo, entre lo real y lo imaginario, y ciertamente me vuelvo a poner alerta, rayos vuelvo a ver el reloj, son las 3:30 de la mañana.
En un momento de calma, me revuelvo entre las sabanas y las almohadas. El sueño no llega, pero el cansancio se hace presente, oh no, van de nuevo las memorias, ahora estoy en la universidad, en el primer salón de la facultad de contaduría, es una clase aburrida, el profesor es de lo más nefasto que he visto, bueno esa es la primera impresión; nos ordena que formemos equipos para trabajar, lo hace de manera aleatoria, no puede ser, solo pido que el equipo que se integre sepa trabajar y no pierda el tiempo. Una vez integrado el equipo, observo a los integrantes, veo su comportamiento, su forma de expresarse, nada fuera de lo común. De hecho, no recuerdo los nombres de ninguno de ellos, bueno excepto el de una chica de lentes que ciertamente ya había visto en otras clases antes, sin proponérmelo en una fracción de segundo miro a sus ojos a través de sus gafas y cielos… ¿Qué me pasa? Por qué me llamo la atención. Trato de bloquear mis pensamientos dirigiendo mi atención a la clase… de súbito, empiezo a caer en un abismo sin fondo. No puede ser empezaba a dormir, mi cuerpo reacciona y vuelvo a despertar.
De nuevo veo el reloj, son las 4:50 de la mañana ¿Qué me pasa? ¿Por qué mi mente no me deja dormir? Rayos, me siento tan cansado y el no conciliar el sueño me frustra.
Sigo dando vueltas en la cama, cambiando de posición para tratar de conciliar el sueño, una vez más. Un recuerdo otra vez se hace presente, ahora es de mañana, me están alistando para ir al preescolar, mi vecina y amiga Aby pasa a la casa y pregunta a mi madre si va a querer algo de la tienda. Mi madre agradece el gesto y le indica que no, que no se preocupara. Pasa un momento, ahora estoy desayunando, a lo lejos se oye un rechinido de llantas, un golpe, mi hermana la mayor sale corriendo a ver que sucedió en la carretera. Nadie me dice nada, los vecinos corren a prisa, mis hermanas están alteradas, la mama de Aby corre hacia la carretera, yo solo observo desde la ventana. La mañana pasa y yo sigo sin entender nada. Transcurre el día y llega la tarde, veo que la gente se va reuniendo en el patio de la casa de Aby, yo no entiendo nada y pregunto qué pasa en la casa de Aby. Mi padre me dice que Aby ya no va a volver, que ella ya descansa; mi madre lo secunda con la misma frase y me dice que Aby ha muerto… el recuerdo se dispersa lentamente una vez más.
Son las 6:00 de la mañana, y estoy en un estado de alerta ralentizado, tan solo cierro los ojos y obligo a mi mente a parar, ya no quiero mas recuerdos, empiezo un bombardeo de datos de trabajo, de libros que leí, a fin de cerrar el caudal de recuerdos. Oh dios es imposible tan solo entro en una fase secundaria de sueño, cierro mis ojos pero consiente, siento que mi cuerpo descansa al fin. Un ruido me hace abrir los ojos, son las 6:45 de la mañana; es la alarma del despertador la noche a terminado es hora de ir a trabajar, un nuevo día comienza…

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